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Tarjeta de crédito en Francia

Mejores tarjetas de crédito en Francia para extranjeros

07/01/202610 minute read

En Francia, las tarjetas bancarias forman parte de la realidad del país en el día a día. Se usan para pagar en tiendas, hacer compras online, reservar hoteles o alquilar coches. Sin embargo, a diferencia de otros países, aquí es más común que la gente utilice tarjetas de débito vinculadas directamente a su cuenta bancaria. Las tarjetas de crédito como tal existen, pero no están tan extendidas como en otros países.

Para quienes vienen de fuera, conseguir una tarjeta de crédito en Francia puede ser un poco complicado, sobre todo si aún no tienes una cuenta bancaria francesa o si estás en el país por un tiempo limitado. La buena noticia es que hay opciones pensadas especialmente para expatriados, estudiantes internacionales y nómadas digitales con las que podrás conseguir las mejores tarjetas de crédito en Francia.

Aunque en Francia se utilizan principalmente las tarjetas de débito vinculadas directamente a cuentas bancarias, como la Carte Bleue o la Carte Visa, también existen opciones de tarjetas de crédito tradicionales que permiten mayor flexibilidad en el pago. Sin embargo, muchas veces no es sencillo acceder a ellas sin tener aún una dirección francesa. Una opción es conseguir la dirección en un ayuntamiento para poder abrir una cuenta local.

¿Qué tarjetas de crédito aceptan en Francia?

La tarjeta Visa es la más aceptada en Francia. Puede ser tanto de débito como de crédito, y se utiliza en prácticamente todos los comercios físicos y plataformas online. Es común encontrarla integrada en la famosa Carte Bleue (Visa + sistema francés).

La segunda más utilizada. Al igual que Visa, Mastercard ofrece tanto tarjetas de débito como de crédito. Es perfectamente válida en la mayoría de los establecimientos franceses.

Las tarjetas virtuales emitidas por fintechs como N26 o Bunq son cada vez más populares entre los extranjeros, especialmente los expatriados y nómadas digitales. Aunque técnicamente son tarjetas de débito, lo cierto es que funcionan como una tarjeta de crédito en la mayoría de los casos: puedes pagar en tiendas, comprar online o incluso añadirlas a tu móvil para pagar con Apple Pay o Google Pay. Lo mejor es que son fáciles de conseguir, incluso sin tener aún una dirección fija en Francia, y se activan en cuestión de minutos desde el móvil. Eso sí, hay un pequeño detalle a tener en cuenta: algunas de estas tarjetas pueden no ser aceptadas para ciertos pagos donde se requiere una retención temporal, como al alquilar un coche o reservar un hotel.

Las tarjetas que pueden presentar problemas en Francia son aquellas emitidas por bancos fuera de la zona SEPA que no cuentan con soporte internacional, así como tarjetas de redes menos conocidas como Discover o Diners Club

Mejores tarjetas de crédito recomendadas para extranjeros en Francia

Aunque el sistema bancario francés puede parecer un poco rígido al principio, existen varias opciones pensadas específicamente para extranjeros o que son especialmente accesibles para ellos.

Para los que tienen pensado abrir una cuenta bancaria en Francia, BNP Paribas tiene la Carte Visa Classic o la Visa Hello One para la banca digital de BNP Paribas.

Otra opción muy recomendable para extranjeros que se encuentran residiendo en Francia es La Banque Postale. Es parte del servicio postal francés y cuenta con una gran red de oficinas por todo el país. Su tarjeta de crédito Visa está pensada para quienes ya tienen una cuenta bancaria abierta en la entidad.

Eso sí, si quieres que no tenga coste adicional, la mejor opción es solicitar una tarjeta de crédito con una cuenta de Bunq. De hecho, si aún no tienes la residencia en Francia, en Bunq puedes abrir cuenta con solo tu pasaporte y número de teléfono, y tendrás tu Mastercard válida como tarjeta de crédito, con protección de compra.

Bunq El Favorito de Finance Xpat

Tarjeta de crédito con tu cuenta gratuita

Opciones física y virtual

vinculada a cuenta con IBAN francés

Protección de compra

Opciones de ahorro del balance

¿Por qué en Francia no siempre aceptan tarjetas de crédito?

No es que en Francia no se usen tarjetas de crédito, pero sí es cierto que el sistema da preferencia a las tarjetas de débito y las operaciones directas con cuenta bancaria, sobre todo en el día a día.

Algunos comercios pequeños, como cafés, pastelerías e incluso pequeñas tiendas de alimentación evitan las tarjetas de crédito porque las comisiones por transacción son más altas que con las de débito, lo que reduce su margen de ganancia. Por eso, en muchos de estos lugares verás carteles indicando que “el pago con tarjeta solo es posible a partir de 10 o 15 euros”. Esta práctica no es ilegal, siempre que se informe de forma clara al cliente.También puede haber recelo hacia las tarjetas internacionales, especialmente si son de fuera de la zona SEPA, ya que pueden generar complicaciones con los terminales de pago. Además, algunas tarjetas extranjeras no son compatibles con todos los sistemas de pago franceses, lo que lleva a ciertos establecimientos a rechazarlas directamente.

Aunque puedas usar tu tarjeta sin problema en supermercados, grandes cadenas o tiendas online, es común que en la vida cotidiana francesa encuentres restricciones para el uso de tarjetas, especialmente en compras pequeñas.

Cómo pagar en Francia si eres extranjero

Al llegar a Francia todos necesitamos un tiempo de adaptación a una nueva cultura. Aunque parezca sencillo, en Francia no todo funciona igual que en otros países. No son solo los horarios que son distintos. Sus hábitos de compra y, principalmente, los métodos de pago, son ligeramente distintos a los de otros países.

La forma más común de pago en Francia es con tarjeta bancaria, pero la mayoría de los franceses usan tarjetas de débito que llama Carte Bleue.  Visa y Mastercard son las más aceptadas, y si tu tarjeta es europea, no deberías tener problemas en supermercados, tiendas o restaurantes.

Sin embargo, si vienes de fuera de Europa, puede que tu tarjeta no sea compatible en todos los sitios. Algunas tarjetas extranjeras no son aceptadas en comercios pequeños, o incluso pueden fallar en cajeros automáticos. Por eso, es preferible abrir una cuenta en un banco francés o europeo, o bien usar tarjetas de bancos  digitales como N26 o Bunq, que son fáciles de abrir desde el extranjero y funcionan perfectamente en Francia.

También es importante saber que en muchos lugares te pedirán un gasto mínimo para poder pagar con tarjeta. No es raro ver carteles como “CB à partir de 10 €”. Por eso, conviene siempre llevar algo de efectivo.

El principal problema lo tendrás si vas a alquilar un coche, por ejemplo. En este caso debes contar con una tarjeta que te permita retenciones temporales (pré-autorisation), ya que muchas tarjetas prepago o virtuales no sirven para este tipo de operaciones.

¿Qué pasa si usas una tarjeta de crédito extranjera en Francia?

Si llegas a Francia con una tarjeta de crédito emitida en otro país, en muchos casos podrás usarla sin problema en comercios grandes, hoteles, restaurantes, aeropuertos o tiendas en zonas turísticas. Sin embargo, también es muy común que experimentes ciertas limitaciones, especialmente si tu tarjeta no es europea.

Primero, debes saber que algunas tarjetas extranjeras no son compatibles con todos los terminales de pago franceses. Esto puede pasar, por ejemplo, con tarjetas de redes como Discover o Diners Club, que apenas se aceptan en Francia, o incluso con American Express, que no todos los comercios pequeños reciben por sus altas comisiones.

Además, si tu tarjeta está emitida fuera de la zona euro, cada vez que la uses pueden aplicarte comisiones por cambio de divisa y por transacciones internacionales, tanto del lado de tu banco como del banco receptor en Francia. Esto puede hacer que tus compras salgan bastante más caras de lo que esperabas.

También hay situaciones específicas en las que una tarjeta extranjera puede no servir, como al alquilar un coche o hacer una reserva de hotel que requiere una pre-autorización (una retención temporal de fondos).

Lo ideal es contar con una tarjeta Visa o Mastercard europea, o usar una cuenta bancaria online como N26 o Bunq, que son compatibles, sin comisiones por pagos en euros, y pensadas justamente para personas que viven o se mueven entre países.

Conclusión

Cuando acabamos de llegar a Francia, lo más habitual es hacer nuestras primeras compras en grandes supermercados o cadenas conocidas, donde pagar con tarjeta, incluso si es extranjera, no suele dar mayores problemas. Todo parece funcionar bien y uno podría pensar que no hay mucho más que tener en cuenta.

Pero con el paso del tiempo, a medida que empezamos a integrarnos, a descubrir los pequeños comercios del barrio, la boulangerie donde hacen el mejor pan, o ese mercadito local con productos frescos y auténticos, empezamos a entrar en contacto con la Francia más real, más cotidiana… y también con sus costumbres bancarias.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que no siempre se puede pagar con tarjeta, que algunos sitios piden un gasto mínimo, o que ciertas tarjetas simplemente no son aceptadas. No es algo dramático, pero sí una parte más de adaptarse al ritmo del país.

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